La hiperinflación en Venezuela: ¿origen monetario o cambiario?
Atienza Montero, P. (2026). Hyperinflation and High Inflation in Venezuela: Monetary or Exchange Rate Origin? Kyklos, 0:1–25. https://doi.org/10.1111/kykl.70073
La hiperinflación en Venezuela, que alcanzó su punto álgido entre 2018 y 2021, representa uno de los fenómenos económicos más extremos y poco frecuentes de la historia reciente. Este artículo científico, de Pedro Atienza Montero, de la Universidad de Sevilla, analiza este fenómeno planteando una pregunta fundamental: ¿fue la hiperinflación causada por un crecimiento desmedido de la cantidad de dinero o por las devaluaciones constantes del tipo de cambio? La respuesta, sorprendente, es que el motor de la subida de precios cambió a medida que la crisis se agravaba.
El debate teórico: ¿Por qué suben los precios?
Para entender el caso venezolano, el artículo nos sitúa en un debate clásico de la economía. Por un lado, la hipótesis monetarista sostiene que la inflación es siempre un fenómeno monetario, nacido de un aumento excesivo de la moneda en circulación para financiar déficits del gobierno. Al haber más dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes, los precios suben inevitablemente.
Por otro lado, la hipótesis estructuralista o de la balanza de pagos argumenta que, en países en desarrollo, el origen suele estar en problemas externos. Las devaluaciones de la moneda nacional encarecen los productos importados, generando una reacción en cadena que eleva todos los precios. En este escenario, el aumento de la cantidad de dinero no es la causa, sino una consecuencia.
El contexto de una economía rentista
El artículo destaca que Venezuela es una economía rentista cuya estructura depende fundamentalmente de la exportación de petróleo, lo que la hace vulnerable a la llamada "enfermedad holandesa": la moneda nacional suele estar crónicamente sobrevalorada, destruyendo la competitividad de otros sectores y obligando al país a importar casi todo lo que consume.
Desde 2003, Venezuela mantuvo un rígido control de cambios. Sin embargo, la caída de los precios del petróleo en 2014 redujo drásticamente los ingresos del país, generando una escasez de divisas. Ante la imposibilidad de conseguir dólares oficiales, empresas y ciudadanos acudieron al mercado paralelo o "negro", donde el precio del dólar comenzó a subir sin control.
2013-2017: El dólar paralelo como detonante
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es que, en el periodo previo a la hiperinflación (2013-2017), los resultados confirman la hipótesis de la balanza de pagos. La variable que "causaba" la inflación no era la cantidad de dinero impreso, sino el tipo de cambio paralelo.
Las empresas, ante la incertidumbre de no saber cuánto costaría reponer su mercancía, empezaron a fijar precios basándose en las expectativas de devaluación del mercado negro. Se generó una espiral destructiva: el dólar paralelo subía, los precios aumentaban inmediatamente y esto, a su vez, generaba más demanda de dólares como refugio. En este periodo, la oferta monetaria simplemente "acompañaba" a la inflación, pero no era su motor principal.
2018-2021: El estallido de la hiperinflación
La situación cambió radicalmente cuando la subida de precios se hizo explosiva. Al analizar el periodo de hiperinflación estricta, el estudio encuentra que la oferta monetaria se convirtió en la variable dominante.
El déficit público se disparó, especialmente el de la empresa estatal de petróleo PDVSA, que financiaba programas sociales. Al caer los ingresos petroleros, el gobierno recurrió a la monetización del déficit — imprimir dinero de forma masiva para cubrir sus gastos —. En 2018, la cantidad de dinero en la economía empezó a crecer a tasas astronómicas, superando incluso la velocidad de la devaluación. En este punto, la relación se invirtió: el crecimiento desorbitado del dinero pasó a ser la causa principal del comportamiento explosivo de los precios.
Metodología científica
Para llegar a estas conclusiones, el artículo utilizó técnicas econométricas avanzadas como el test de causalidad de Granger y la descomposición de la varianza a partir de modelos VAR. Estas herramientas permiten determinar no solo si dos variables están relacionadas, sino cuál de ellas tiene la capacidad de "predecir" o mover a la otra.
El autor también aplicó distintas definiciones de hiperinflación para asegurar que sus resultados no fueran fruto de una elección arbitraria de fechas, confirmando que la narrativa se mantiene: primero mandó el tipo de cambio y luego el dinero.
Conclusiones y lecciones de la crisis
La conclusión principal es que el tipo de cambio paralelo fue el detonador que aceleró los precios inicialmente, pero una vez que la inflación alcanzó niveles de hiperinflación, la emisión monetaria descontrolada tomó el relevo como único factor explicativo de la explosión final.
Este análisis subraya la importancia de la flexibilidad en la política económica. Considerar que la hiperinflación venezolana fue "solo" un problema de impresión de dinero ignora los años previos donde la gestión del mercado de divisas y la dependencia petrolera minaron las bases de la economía. El estudio demuestra que en una crisis de esta magnitud, los factores estructurales y monetarios se alimentan entre sí en diferentes etapas del proceso.
Atienza Montero, Pedro
